La visión de la
educación de Ken Robinson, en diez puntos

La conferencia ¿Matan las escuelas la creatividad? es una de
las charlas TED más descargadas. En ella Ken Robinson desglosó en 2006 algunas
de sus ideas sobre el sistema educativo y sus principales fallos. Cuatro años
después, este escritor y profesor británico, experto en creatividad e
innovación, continuó su disertación en ¡A iniciar la revolución del aprendizaje!. Hemos
resumido en diez puntos las ideas principales de ambas intervenciones para
dibujar cómo ve Robinson el presente y el futuro de la educación en el
mundo.
1.
1. La creatividad debe ser tan importante en la educación como la
alfabetización. En las
escuelas se desprecia la creatividad y solo se premia la habilidad en
matemáticas, lengua o historia, cuando deberían estar al mismo nivel. Los niños tienen una capacidad
para innovar y unos talentos extraordinarios que están desperdiciados.
2.
2. Estigmatizar el error mata la creatividad. Para crear, para innovar, no
hay que temer equivocarse porque, si los niños tienen miedo a equivocarse, dejarán de probar y de
experimentar. Sin embargo, el sistema de educación actual establece
que los errores son negativos y va aniquilando la creatividad inherente al ser
humano.
3.
3. En las escuelas se educa solo el cerebro y, especialmente, el
hemisferio derecho. Todos los
sistemas educativos tienen una jerarquía que sitúa en lo más alto las
matemáticas y los idiomas, seguidos de las humanidades y, en el nivel más bajo,
las artes. Y, dentro de las artes, incluso se da más importancia a la plástica
y la música que al teatro o el baile. No se educa el uso de nuestro
propio cuerpo, ni la capacidad de crear e imaginar, porque el
sistema educativo se diseñó con la revolución industrial, para enseñar a
trabajar, y da más importancia a los temas o aspectos útiles para el
trabajo.
4.
4. El sistema de valoración escolar no es justo. En contra de lo que muchos piensan,
la habilidad académica no es sinónimo de inteligencia. Nos hemos acostumbrado a
creer que un niño al que no le va bien en el colegio no es inteligente, cuando
en realidad puede tener mucho talento y ser brillante y creativo. El problema
es que en las escuelas no se valora la inteligencia, sino la capacidad de
destacar en ciertas asignaturas o materias.
5.
5. El sistema educativo actual aleja a muchas personas de sus
habilidades naturales. Los
talentos de una persona no siempre están a la vista, a veces se esconden bajo
la superficie y hay que buscarlos, descubrirlos. La educación debería ser el
entorno donde se creen las circunstancias adecuadas para que esos talentos
emerjan, pero no es así.
6.
6. La educación no debe sufrir una evolución, sino una revolución. Para solucionar los problemas de los
sistemas actuales, no bastan los cambios superficiales: la educación tiene que
transformarse en algo diferente a lo que es ahora. Para ello, debemos
desprendernos de las ideas preconcebidas, como el hecho de que todo el mundo deba
ir a la Universidad ,
lo que deriva en una concepción lineal de la educación que no es adecuada. Lo importante no es superar cursos sino desarrollar al máximo las
capacidades de la persona.
7.
7. Hay que cambiar el concepto de inteligencia. Las comunidades humanas dependen de
un amplio abanico de habilidades y no pueden apoyarse sobre una única
definición de talento. Ese es uno de los mayores retos en el ámbito educativo:
cambiar esa definición, cambiar el concepto de inteligencia. La inteligencia es diversa,
dinámica e interactiva y, sobre todo, única. El
objetivo, por lo tanto, es que la persona encuentre su talento y tenga una
dedicación extraordinaria para desarrollarlo.
8.
8. La educación debe personalizarse y volverse orgánica. El sistema educativo actual
sigue un modelo industrial, estandarizado y conformista.
Educamos a los niños con las premisas de la comida basura, sin importarnos las
características de cada uno, cuando en realidad los talentos y las capacidades
son tan diversos como los alumnos. Debemos optar por un modelo agrícola,
orgánico: como el granjero, la labor de la educación debe centrarse en crear
las condiciones más adecuadas para que el niño crezca y desarrolle sus talentos.
9.
9. Debemos replantearnos los principios fundamentales en los que
educamos a nuestros hijos. Igual que
explotamos la Tierra
para extraer los recursos que nos interesan, el sistema educativo explota
nuestro cerebro para que ejecute unas tareas y desarrolle unas habilidades
concretas. La educación del futuro no puede seguir estas premisas, sino que
debe valorar a los niños por todo lo
que son, también por su imaginación y la riqueza que supone su capacidad
creativa.
10.
10. Para educar hay que alentar la pasión y conmover el espíritu. Hay que crear un movimiento
en educación en el cual la gente desarrolle sus propias soluciones con el apoyo
de un currículo personalizado. Pero debe hacerse apelando a la pasión, porque cuando hacemos lo que nos
apasiona, sea lo que sea, somos felices y nos sentimos plenos.
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