El Bullying escolar, cómo reconocerlo y manejarlo
El fin de las vacaciones y la vuelta a clases implica una serie de preparativos y emociones encontradas, sobre todo para los chicos. Algunos estudiantes vuelven muy contentos, pero a otros les genera mucha ansiedad, bien porque cambian de escuela o porque, incluso en la misma escuela, tendrán nuevos maestros y compañeros.
Las primeras semanas de adaptación son muy importantes; los docentes deben estar muy pendientes para evaluar cómo los niños lidian con el cambio y cuáles son sus necesidades. Asimismo, tanto maestros como los padres, y especialmente estos últimos, deben estar atentos al comportamiento del escolar, que es una forma muy importante de comunicación, ya que muchas veces los niños y adolescentes no expresan sus emociones y sentimientos con palabras, pero sí con su actitud.
El concepto de bullying hace referencia al acoso escolar y a toda forma de maltrato físico, verbal o psicológico entre escolares, de forma repetitiva y a lo largo del tiempo. Lamentablemente es una noción que se ha hecho muy extendida en los últimos tiempos.
El bullying se ha convertido en una de las principales preocupaciones que tienen los padres respecto a sus hijos. Por tanto, es importante que aquellos presten atención a signos que pueden indicar que sus vástagos están sufriendo acoso escolar, como cambios de humor muy bruscos, mostrar miedo de ir al colegio y poner excusas para faltar a clase, cambios significativos en su rendimiento escolar y escasa comunicación sobre el día a día en la escuela o liceo.
Hay diferentes tipos de acoso escolar; en la mayoría de los casos suelen compaginarse y un mismo niño es víctima de varios tipos de acoso escolar, como físico (golpes), verbal (apodos, mensajes, fotos y/o videos intimidatorios por celulares, redes sociales e Internet), psicológico y social, buscando el aislamiento del afectado.
Estudios demuestran que los acosadores son personas dominantes, con poco control emocional y necesidad de llamar la atención constantemente; se ha descubierto que frecuentemente son ellos mismos víctimas o testigos de maltrato doméstico en sus familias.
Para lidiar con este flagelo es muy importante prestar mucha atención al comportamiento de nuestros hijos, sobre todo si se observan cambios, aun cuando sean sutiles. Conversar mucho con ellos, infundirles seguridad en sí mismos y capacidad de enfrentar situaciones de conflicto, participar en redes con otros padres, tener confianza y transmitirla, son formas en las que los padres pueden ayudar a sus chicos a prevenir o confrontar situaciones de acoso.
Otra actividad muy útil para prevenir y corregir el bullying escolar, es trabajar desde las aulas de manera colaborativa, dar charlas sobre prevención del acoso escolar, enseñar a los niños incluso desde pequeños la importancia de unirse y no quedar como observadores silentes, para apoyar a las víctimas y así detener el acoso escolar.