sábado, 17 de septiembre de 2016

Acoso Escolar

El Bullying escolar, cómo reconocerlo y manejarlo

El fin de las vacaciones y la vuelta a clases implica una serie de preparativos y emociones encontradas, sobre todo para los chicos. Algunos estudiantes vuelven muy contentos, pero a otros les genera mucha ansiedad, bien porque cambian de escuela o porque, incluso en la misma escuela, tendrán nuevos maestros y compañeros.
Las primeras semanas de adaptación son muy importantes; los docentes deben estar muy pendientes para evaluar cómo los niños lidian con el cambio y cuáles son sus necesidades. Asimismo, tanto maestros como los padres, y especialmente estos últimos, deben estar atentos al comportamiento del escolar, que es una forma muy importante de comunicación, ya que muchas veces los niños y adolescentes no expresan sus emociones y sentimientos con palabras, pero sí con su actitud.
El concepto de bullying hace referencia al acoso escolar y a toda forma de maltrato físico, verbal o psicológico entre escolares, de forma repetitiva y a lo largo del tiempo. Lamentablemente es una noción que se ha hecho muy extendida en los últimos tiempos.
El bullying se ha convertido en una de las principales preocupaciones que tienen los padres respecto a sus hijos. Por tanto, es importante que aquellos presten atención a signos que pueden indicar que sus vástagos están sufriendo acoso escolar, como cambios de humor muy bruscos, mostrar miedo de ir al colegio y poner excusas para faltar a clase, cambios significativos en su rendimiento escolar y escasa comunicación sobre el día a día en la escuela o liceo.
Hay diferentes tipos de acoso escolar; en la mayoría de los casos suelen compaginarse y un mismo niño es víctima de varios tipos de acoso escolar, como físico (golpes), verbal (apodos, mensajes, fotos y/o videos intimidatorios por celulares, redes sociales e Internet), psicológico y social, buscando el aislamiento del afectado.
Estudios demuestran que los acosadores son personas dominantes, con poco control emocional y necesidad de llamar la atención constantemente; se ha descubierto que frecuentemente son ellos mismos víctimas o testigos de maltrato doméstico en sus familias.
Para lidiar con este flagelo es muy importante prestar mucha atención al comportamiento de nuestros hijos, sobre todo si se observan cambios, aun cuando sean sutiles. Conversar mucho con ellos, infundirles seguridad en sí mismos y capacidad de enfrentar situaciones de conflicto, participar en redes con otros padres, tener confianza y transmitirla, son formas en las que los padres pueden ayudar a sus chicos a prevenir o confrontar situaciones de acoso.
Otra actividad muy útil para prevenir y corregir el bullying escolar, es trabajar desde las aulas de manera colaborativa, dar charlas sobre prevención del acoso escolar, enseñar a los niños incluso desde pequeños la importancia de unirse y no quedar como observadores silentes, para apoyar a las víctimas y así detener el acoso escolar.

El Estrés Escolar

Estrés escolar, una amenaza real

Tener excelentes calificaciones no asegura el éxito de un estudiante; como es muy conversado en la actualidad, la inteligencia humana no se aplica sólo en el ámbito intelectual sino también en el lógico y el emocional. Las actividades extracurriculares ayudan a que los niños puedan tener experiencias fuera del ámbito escolar que desarrollan la inteligencia de manera integral y habilidades útiles para el futuro, y que contribuyen de manera positiva a su crecimiento físico y emocional. Las opciones para una actividad extracurricular pueden ser tan variadas como los gustos de cada chico. Independientemente de lo que se escoja, tener algún tipo de curso fuera de horario de clases, contribuye al aprendizaje de la importancia de distribuir efectivamente el tiempo y del sentido de compromiso, y también ayuda a los niños y jóvenes a descubrir su verdadera vocación y a estar más seguros al momento de decidir una carrera universitaria.
Sin embargo, al evaluar la importancia de las actividades extraescolares, no se debe perder de vista que la sociedad competitiva, la escasez de tiempo y el creciente número de responsabilidades del mundo actual, pueden afectar significativamente a los estudiantes. Y es por esto que, de manera creciente, se ha incrementado el fenómeno del estrés escolar, como una patología que no debemos perder de vista.

El estrés escolar es definido como la alteración provocada por presiones de diversa índole, las que pueden incluir el exceso de actividades, la presión de los profesores en el proceso de aprendizaje de sus alumnos y también el que ejercen los padres sobre sus hijos. En términos generales, el estrés no es malo en sí mismo, en tanto puede generar motivación y empuje; el estrés es parte de la vida de un estudiante, pero si no se maneja adecuadamente, puede causar que el alumno disminuya su capacidad de aprendizaje y sufra alteración en sus estados emocionales. La diferencia entre un estudiante que se siente abrumado por el estrés y otro que lo usa para centrarse y alcanzar mejores resultados es su forma de reaccionar al enfrentarse a dificultades.

Lo primordial para la prevención y manejo del estrés escolar es proporcionar al escolar un balance integral en su vida emocional y afectiva, equilibrio entre descanso, actividad física y actividad intelectual, así como una nutrición balanceada, adecuada a su edad y en horarios específicos. Planificar las rutinas de estudio, dedicar tiempo a la recreación, dormir lo suficiente, dedicarle tiempo a la mente a través de medios como la meditación, por ejemplo, pueden ser consejos útiles a la hora de ayudar a nuestros hijos a no sobrecargarse y no ser víctimas del flagelo del estrés escolar, que cada día afecta a más niños y jóvenes en el mundo.