sábado, 17 de septiembre de 2016

Acoso Escolar

El Bullying escolar, cómo reconocerlo y manejarlo

El fin de las vacaciones y la vuelta a clases implica una serie de preparativos y emociones encontradas, sobre todo para los chicos. Algunos estudiantes vuelven muy contentos, pero a otros les genera mucha ansiedad, bien porque cambian de escuela o porque, incluso en la misma escuela, tendrán nuevos maestros y compañeros.
Las primeras semanas de adaptación son muy importantes; los docentes deben estar muy pendientes para evaluar cómo los niños lidian con el cambio y cuáles son sus necesidades. Asimismo, tanto maestros como los padres, y especialmente estos últimos, deben estar atentos al comportamiento del escolar, que es una forma muy importante de comunicación, ya que muchas veces los niños y adolescentes no expresan sus emociones y sentimientos con palabras, pero sí con su actitud.
El concepto de bullying hace referencia al acoso escolar y a toda forma de maltrato físico, verbal o psicológico entre escolares, de forma repetitiva y a lo largo del tiempo. Lamentablemente es una noción que se ha hecho muy extendida en los últimos tiempos.
El bullying se ha convertido en una de las principales preocupaciones que tienen los padres respecto a sus hijos. Por tanto, es importante que aquellos presten atención a signos que pueden indicar que sus vástagos están sufriendo acoso escolar, como cambios de humor muy bruscos, mostrar miedo de ir al colegio y poner excusas para faltar a clase, cambios significativos en su rendimiento escolar y escasa comunicación sobre el día a día en la escuela o liceo.
Hay diferentes tipos de acoso escolar; en la mayoría de los casos suelen compaginarse y un mismo niño es víctima de varios tipos de acoso escolar, como físico (golpes), verbal (apodos, mensajes, fotos y/o videos intimidatorios por celulares, redes sociales e Internet), psicológico y social, buscando el aislamiento del afectado.
Estudios demuestran que los acosadores son personas dominantes, con poco control emocional y necesidad de llamar la atención constantemente; se ha descubierto que frecuentemente son ellos mismos víctimas o testigos de maltrato doméstico en sus familias.
Para lidiar con este flagelo es muy importante prestar mucha atención al comportamiento de nuestros hijos, sobre todo si se observan cambios, aun cuando sean sutiles. Conversar mucho con ellos, infundirles seguridad en sí mismos y capacidad de enfrentar situaciones de conflicto, participar en redes con otros padres, tener confianza y transmitirla, son formas en las que los padres pueden ayudar a sus chicos a prevenir o confrontar situaciones de acoso.
Otra actividad muy útil para prevenir y corregir el bullying escolar, es trabajar desde las aulas de manera colaborativa, dar charlas sobre prevención del acoso escolar, enseñar a los niños incluso desde pequeños la importancia de unirse y no quedar como observadores silentes, para apoyar a las víctimas y así detener el acoso escolar.

El Estrés Escolar

Estrés escolar, una amenaza real

Tener excelentes calificaciones no asegura el éxito de un estudiante; como es muy conversado en la actualidad, la inteligencia humana no se aplica sólo en el ámbito intelectual sino también en el lógico y el emocional. Las actividades extracurriculares ayudan a que los niños puedan tener experiencias fuera del ámbito escolar que desarrollan la inteligencia de manera integral y habilidades útiles para el futuro, y que contribuyen de manera positiva a su crecimiento físico y emocional. Las opciones para una actividad extracurricular pueden ser tan variadas como los gustos de cada chico. Independientemente de lo que se escoja, tener algún tipo de curso fuera de horario de clases, contribuye al aprendizaje de la importancia de distribuir efectivamente el tiempo y del sentido de compromiso, y también ayuda a los niños y jóvenes a descubrir su verdadera vocación y a estar más seguros al momento de decidir una carrera universitaria.
Sin embargo, al evaluar la importancia de las actividades extraescolares, no se debe perder de vista que la sociedad competitiva, la escasez de tiempo y el creciente número de responsabilidades del mundo actual, pueden afectar significativamente a los estudiantes. Y es por esto que, de manera creciente, se ha incrementado el fenómeno del estrés escolar, como una patología que no debemos perder de vista.

El estrés escolar es definido como la alteración provocada por presiones de diversa índole, las que pueden incluir el exceso de actividades, la presión de los profesores en el proceso de aprendizaje de sus alumnos y también el que ejercen los padres sobre sus hijos. En términos generales, el estrés no es malo en sí mismo, en tanto puede generar motivación y empuje; el estrés es parte de la vida de un estudiante, pero si no se maneja adecuadamente, puede causar que el alumno disminuya su capacidad de aprendizaje y sufra alteración en sus estados emocionales. La diferencia entre un estudiante que se siente abrumado por el estrés y otro que lo usa para centrarse y alcanzar mejores resultados es su forma de reaccionar al enfrentarse a dificultades.

Lo primordial para la prevención y manejo del estrés escolar es proporcionar al escolar un balance integral en su vida emocional y afectiva, equilibrio entre descanso, actividad física y actividad intelectual, así como una nutrición balanceada, adecuada a su edad y en horarios específicos. Planificar las rutinas de estudio, dedicar tiempo a la recreación, dormir lo suficiente, dedicarle tiempo a la mente a través de medios como la meditación, por ejemplo, pueden ser consejos útiles a la hora de ayudar a nuestros hijos a no sobrecargarse y no ser víctimas del flagelo del estrés escolar, que cada día afecta a más niños y jóvenes en el mundo.

miércoles, 25 de mayo de 2016

7 CONSEJOS PARA GESTIONAR LA CONFLICTIVIDAD EN EL AULA

A lo largo de nuestra carrera como docentes nos encontramos con grupos que presentan una determinada conflictividad en el aula. Lo cierto es que esta conflictividad puede deberse a múltiples factores como la presencia de alumnos repetidores, la falta de conciencia de grupo, la existencia de alumnos con una problemática personal grave…
Todos estos conflictos hacen que debamos dar el máximo de nosotros mismos en nuestras sesiones lectivas y aún así no siempre el resultado es el que esperamos.
Es por ello que el artículo de hoy tiene la intención de daros algunas pautas para minimizar al máximo la conflictividad en el aula de un grupo. Tal y como he dicho anteriormente, los factores que provocan la conflictividad son muy diversos, pero quiero pensar que algunos de estos consejos os ayudarán a la hora de enfrentaros a un grupo conflictivo.

¿Cómo podemos gestionar la conflictividad en el aula?

1. Evitar el enfrentamiento directo. Cuando nos referimos a la conflictividad o problemas de conducta de un grupo, en muchas ocasiones nos referimos a unos cuantos alumnos que son los causantes de continuas distorsiones en el aula.
En muchas ocasiones son alumnos que continuamente intentan transgredir las normas de convivencia propuestas por el centro. En este sentido es importante que el profesor evite en todo lo posible el enfrentamiento directo en el aula. Es mucho más efectivo hablar fuera del aula con el alumno o los alumnos que creamos conveniente.
Este tipo de alumnos suelen crecerse en el aula, pero no cuando están frente al docente en un espacio que no es precisamente su aula de referencia. Si evitamos la confrontación verbal, conseguiremos rebajar la tensión y el ritmo de la sesión lectiva no se verá tan perjudicado.
Hay que intentar responder con rotundidad a estas provocaciones pero sin caer en la discusión. Somos los docentes los que debemos marcar el “tempo” de la clase y no determinados alumnos.
2. Reducir al máximo los momentos de Tiempo Muerto. Una sesión lectiva se compone de tres Segmentos de Actividad. Para saber más sobre este concepto os recomiendo el artículo titulado Aprendizaje Cooperativo: ¿Qué son los Segmentos de Actividad? En una sesión lectiva hay tiempo para el profesor, tiempo para el alumno y tiempo para lo que denominamos Tiempo Muerto. Este último se caracteriza por estar vacío de contenido y ser poco productivo.
Aunque es inevitable que en una sesión lectiva se produzcan Tiempos Muertos, es conveniente que se minimicen al máximo, porque suelen ser momentos propicios para la proliferación de conflictos.
Debemos reducir al máximo el Tiempo Muerto al inicio y final de la sesión lectiva, así como las transiciones de contenidos a procedimientos o viceversa.
3. Reducir la clase magistral. En clases con una elevada conflictividad debe procurarse reducir lo que denominamos la clase magistral, es decir, la clase unidireccional en la que el profesor explica y el alumno escucha de forma pasiva.
Lo que entendemos como escucha pasiva del alumno puede producir un aumento considerable de la conflictividad en el grupo, ya que rápidamente una parte de los alumnos de una clase dejan de atender las explicaciones de los profesores y se producen conductas disruptivas, alumnos que molestan a otros compañeros…
Los grupos conflictivos deben ser lo más dinámicos y participativos posible. Se trata de intentar que todos los alumnos en función de sus capacidades participen de forma activa durante el máximo tiempo que dura una sesión lectiva. Si hacemos participar a los alumnos con una determinada problemática en el aula, conseguiremos que este tiempo la sesión lectiva transcurra con una cierta normalidad. En este sentido es bueno trabajar mientras se explica técnicas de estudio como el subrayado o el esquema.
4. Realizar actividades procedimentales dirigidas.Una vez hemos conseguido minimizar la clase magistral, también es importante gestionar el tiempo de actividades procedimentales en el aula.
A la hora de dar actividades debemos procurar que las mismas sean muy dirigidas y de fácil ejecución, es decir, que su realización no implique una reflexión considerable. Es mejor que en el aula se realicen actividades más mecanizadas, ya que los alumnos necesitan menos esfuerzo y concentración.
En un grupo con una cierta conflictividad es más fácil que la mayoría de los alumnos complete un ejercicio sobre acentuación que no redacte una opinión personal sobre las redes sociales. En este sentido es preferible que las actividades que impliquen una cierta planificación se hagan en gran medida fuera de la sesión lectiva.
5. Formar grupos de trabajo cooperativo. La ventajas de trabajar a través del Aprendizaje Cooperativo en grupos con una cierta problemática son varias. En primer lugar conseguimos crear pequeños grupos de cuatro alumnos y rompemos lo que es el grupo clase.
Además podemos repartir en cada grupo aquellos alumnos que presenten una determinada problemática. De esta forma la conflictividad en el aula se diluye en los grupos y se reduce, por tanto, la conflictividad. Divide y vencerás.
6. Potenciar la figura de líder. Aunque no depende del profesor, en el grupo clase hay que buscar la figura de lo que se denomina un líder positivo. Este líder positivo no tiene que ser un alumno brillante o el que mejor notas saca de la clase. El líder positivo es aquel que es respetado por los compañeros y que se toma en serio su educación.
Este tipo de alumno reforzará enormemente al profesor, ya que puede mediar entre los alumnos más problemáticos y el resto de compañeros. Debe ser un alumno con personalidad, con iniciativa, respetado por sus compañeros y capaz de saber dirigirse a los que interrumpen o dificultan el correcto contenido de la sesión lectiva.
Son alumnos de gran valor en el aula y debemos tenerlos muy en cuenta y potenciar sus cualidades en beneficio del resto del grupo.
7. Consensuar acuerdos con el Equipo Educativo del grupo. En las reuniones de Equipos Docentes es fundamental que a la hora de abordar un grupo que presenta una cierta conflictividad todo el profesorado que imparte clases al grupo vaya en la misma dirección.
Los acuerdos a los que se lleguen deben ser consensuados y aplicados por todos los profesores. Será el tutor el que se encargará de comunicar al grupo las decisiones tomadas y a partir de ahí todos los docentes actuarán en consecuencia. Se trata de fijar normas básicas que puedan ser pertinentes a ese grupo como la puntualidad, criterios de expulsión del aula, respeto al turno de palabra, reducción de la conducta disruptiva, sanciones individuales y/o de grupo…
Es fundamental que todos los alumnos de un mismo grupo sepan que todos los docentes van a una y que aplican los mismo criterios.
Es cierto que no existen fórmulas mágicas para gestionar grupos conflictivos. Pero esta conflictividad debe intentar ser transformada en una oportunidad para crecer como docentes.
Dando lo mejor de nosotros, demostrando nuestra pasión por lo que hacemos, trabajando con los alumnos la empatía, realizando dinámicas para la formación de una conciencia de grupo… conseguiremos mejorar el clima y ello se traducirá en una mejora de la calidad nuestras sesiones que revertirá en el conocimiento y en la calidad de la enseñanza del grupo.
Espero que este artículo os haya sido de utilidad.

jueves, 7 de abril de 2016

Tony Wagner: su visión educativa en diez puntos


Profesor de Secundaria durante más de una década, el estadounidense Tony Wagner trabaja en el Laboratorio de Innovación de la Universidad de Harvard y desde hace años se encuentra entre los más destacados expertos y defensores de la necesidad de poner en marcha una nueva educación. Ha escrito varios libros, como Creando innovadores. La formación de los jóvenes que cambiarán el mundo (Kolima, 2014), traducido a 12 idiomas, ha participado en documentales de temática educativa y ha impartido numerosas conferencias, como la aclamada Play, passion, purpose, en TEDxNYED. Hemos analizado esta y otras intervenciones para resumir en diez puntos las principales ideas de Tony Wagner y sus propuestas para reinventar el sistema educativo, formar a ciudadanos del siglo XXI y, en último término, cambiar el mundo en el que vivimos.

LA EDUCACIÓN, SEGÚN TONY WAGNER

1. El sistema educativo está obsoleto y debe reinventarse. No son las escuelas las que deben reformarse, porque no son lo que falla. Es el sistema educativo el que se ha alejado de la realidad de las personas.

2. En el mundo actual, el conocimiento es una mercancía más. Ya no importa lo que se sabe, la cantidad de información de la que dispone una persona, porque basta con buscar en Google para obtener esa información. Lo importante es lo que esa persona es capaz de hacer con el conocimiento, cómo lo utiliza y aprovecha. Y esto debe cambiar el enfoque educativo.

3. Habilidad y voluntad son los dos nuevos pilares de la educación. La nueva educación debe centrarse enformar a personas que tengan las habilidades, destrezas y capacidades, por un lado, y por otro, el deseo, la motivación y la voluntad de manejar y utilizar los conocimientos que han adquirido.

4. Hay siete competencias esenciales que los jóvenes deben adquirir. Wagner establece siete destrezas que los estudiantes deben desarrollar antes de terminar la Secundaria y que les ayudarán no solo a conseguir y mantener un buen trabajo, sino también a ser ciudadanos informados y capaces de desenvolverse en la nueva economía del conocimiento globalizado:

- Pensamiento crítico y resolución de problemas
- Colaboración en redes y liderazgo por influencia
- Agilidad y adaptabilidad
- Iniciativa y espíritu emprendedor
- Comunicación eficaz, oral y escrita
- Capacidad de acceder a la información y analizarla
- Curiosidad e imaginación

5.
El sistema productivo y económico actual es insostenible. La crisis laboral que se sufre en todo el mundo, con altos niveles de desempleo juvenil, no está causada por una educación deficiente de nuestros jóvenes. Es decir, esos jóvenes preparados y con todas las habilidades necesarias no encuentran trabajo porque el sistema no está hecho para ellos: hemos creado una economía basada en que la gente gaste un dinero que no tiene en comprar cosas que posiblemente no necesita, poniendo en peligro al planeta en el proceso. Este sistema, según Wagner, es insostenible desde todos los puntos de vista: económico, medioambiental y moral-espiritual.

6. La solución pasa por educar para la innovación. El nuevo sistema económico y productivo debe estar basado en la creación de ideas nuevas y mejores, que solucionen los verdaderos problemas actuales, que realmente interesen a las personas y que generen empleos. Por lo tanto, debemos educar para la innovación, para crear jóvenes innovadores.

7. La educación tradicional pone barreras a la innovación. Los docentes y los centros escolares, por su organización y el sistema educativo tradicional en el que se han enmarcado hasta ahora, no promueven la cultura del aprendizaje necesaria para la innovación, porque:
- se premian los logros individuales, cuando la innovación es un trabajo de equipo.
- se compartimenta el conocimiento en disciplinas y asignaturas, y la innovación es interdisciplinaria y debe basarse en la resolución de problemas y el trabajo por proyectos.
- se evita el riesgo y se penaliza el fracaso, mientras que la innovación implica correr riesgos, equivocarse y aprender de los errores.
- se enseña de forma pasiva, cuando la innovación es creativa y activa.
- se utilizan incentivos externos, cuando la innovación debe motivarse de forma intrínseca.

8. El juego es una herramienta educativa fundamental. El juego exploratorio es muy importante y debe hacerse de manera natural, con menos distracciones, medios y estructura, para despertar la creatividad.

9. Lo esencial es la pasión. Encontrar la pasión, lo que entusiasma, mueve y motiva a un niño o a un joven debe ser más importante que las notas o los logros académicos. Para ello hay que darles tiempo para realizar proyectos, investigaciones o experimentos que les ayuden a detectar y perseguir su pasión, ya sea artística o intelectual. De esa pasión surgirá el propósito, la utilidad y el interés por aportar algo, por marcar la diferencia, por cambiar el mundo.

10. Hay que innovar en la educación para crear jóvenes innovadores. Los docentes deben ser los primeros en innovar en sus métodos de enseñanza para modelar los valores y las conductas necesarias para la innovación. Al enseñar tenemos que asumir riesgos, aprender de los errores, colaborar con el resto de profesores y con la comunidad educativa y, sobre todo, fomentar en los alumnos el juego, la pasión y la búsqueda de un propósito.

martes, 29 de marzo de 2016

Ocho reglas básicas a la hora de estudiar en casa


Unos buenos hábitos de estudio son esenciales para consolidar el aprendizaje y afrontar con éxito las evaluaciones. Sin embargo, desarrollarlos no es fácil. Requiere constancia y disciplina. El apoyo de los padres es también fundamental, ya que sobre ellos recae la responsabilidad de supervisar el estudio y ayudar a los hijos en todo lo que puedan. Por eso, te ofrecemos ocho reglas básicas para enseñarles a estudiar a diario de manera correcta.

OCHO REGLAS BÁSICAS PARA CONSOLIDAR LOS HÁBITOS DE ESTUDIO
1.                  Estudiar siempre a la misma hora y en el mismo lugar. Fijar una hora determinada para estudiar ayudará a tus hijos a consolidar su hábito, mientras que hacerlo en el mismo lugar, favorecerá su concentración. El sitio de estudio, además, debe estar bien iluminado y ventilado, mantenerse alejado de distracciones y contar con una silla y una mesa adecuadas, donde el alumno pueda estudiar correctamente.
2.                  Estudiar todos los días. Es importante dedicar un tiempo al estudio cada día entre semana. Este hábito ayudará a tus hijos a fijar sus conocimientos, y evitará situaciones como el atracón del día después antes de un examen.
3.                  Planificarse. Antes de comenzar a estudiar, es importante que revisen las tareas que hay que hacer y los contenidos que van a repasar, y que pongan orden. ¿Qué van a hacer primero? ¿Qué dejarán para el final?
4.                  Establecer una hora. Ellos mismos deben fijarse una hora para ponerse a estudiar, y no esperar a que tú se lo digas. Lo habitual es hacerlo después de la merienda y antes de jugar o ver la televisión. No obstante, lo mejor es ser flexible y dejarles que ellos elijan cuál es el momento que más se ajusta a sus necesidades y preferencias.
5.                  Dedicar en torno a una hora al estudio. Si tus hijos están en Primaria, no deben dedicar más de 50 minutos a realizar sus tareas y estudiar. En cambio, si están en Secundaria, lo habitual es que dediquen entre media hora y una hora a las tareas, y de tres cuartos a una hora para estudiar.
6.                  Hacer más de una actividad. Realizar ejercicios y actividades ayudará  a tus hijos a comprobar y consolidar lo estudiado. Especialmente a la hora de repasar antes de un examen.
7.                  Hacer una pequeña pausa entre actividad y actividad. Sobre todo en las más complejas. En cambio, durante el tiempo dedicado al estudio, deben perseverar al menos durante 45 minutos sentados para no perder la concentración.
8.                  Comenzar a estudiar por lo difícil, y acabar por lo fácil. Lo ideal es abordar primero las actividades o contenidos de dificultad media. Después, cuando su nivel de concentración esté en su punto más álgido, pasar a lo más difícil, y dejar lo más fácil para el final, cuando ya están cansados.


Más información:
Equipo Superpadres.com para aulaPlaneta

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martes, 15 de marzo de 2016

La visión de la educación de Ken Robinson, en diez puntos

La visión de la educación de Ken Robinson, en diez puntos


La visión de la educación de Ken Robinson, en diez puntos
La conferencia ¿Matan las escuelas la creatividad? es una de las charlas TED más descargadas. En ella Ken Robinson desglosó en 2006 algunas de sus ideas sobre el sistema educativo y sus principales fallos. Cuatro años después, este escritor y profesor británico, experto en creatividad e innovación, continuó su disertación en ¡A iniciar la revolución del aprendizaje!. Hemos resumido en diez puntos las ideas principales de ambas intervenciones para dibujar cómo ve Robinson el presente y el futuro de la educación en el mundo.

LA EDUCACIÓN, SEGÚN KEN ROBINSON
1.                              1. La creatividad debe ser tan importante en la educación como la alfabetización. En las escuelas se desprecia la creatividad y solo se premia la habilidad en matemáticas, lengua o historia, cuando deberían estar al mismo nivel. Los niños tienen una capacidad para innovar y unos talentos extraordinarios que están desperdiciados.
2.                              2. Estigmatizar el error mata la creatividad. Para crear, para innovar, no hay que temer equivocarse porque, si los niños tienen miedo a equivocarse, dejarán de probar y de experimentar. Sin embargo, el sistema de educación actual establece que los errores son negativos y va aniquilando la creatividad inherente al ser humano.
3.                              3. En las escuelas se educa solo el cerebro y, especialmente, el hemisferio derecho. Todos los sistemas educativos tienen una jerarquía que sitúa en lo más alto las matemáticas y los idiomas, seguidos de las humanidades y, en el nivel más bajo, las artes. Y, dentro de las artes, incluso se da más importancia a la plástica y la música que al teatro o el baile. No se educa el uso de nuestro propio cuerpo, ni la capacidad de crear e imaginar, porque el sistema educativo se diseñó con la revolución industrial, para enseñar a trabajar, y da más importancia a los temas o aspectos útiles para el trabajo. 
4.                              4. El sistema de valoración escolar no es justo. En contra de lo que muchos piensan, la habilidad académica no es sinónimo de inteligencia. Nos hemos acostumbrado a creer que un niño al que no le va bien en el colegio no es inteligente, cuando en realidad puede tener mucho talento y ser brillante y creativo. El problema es que en las escuelas no se valora la inteligencia, sino la capacidad de destacar en ciertas asignaturas o materias.
5.                              5. El sistema educativo actual aleja a muchas personas de sus habilidades naturales. Los talentos de una persona no siempre están a la vista, a veces se esconden bajo la superficie y hay que buscarlos, descubrirlos. La educación debería ser el entorno donde se creen las circunstancias adecuadas para que esos talentos emerjan, pero no es así.
6.                              6. La educación no debe sufrir una evolución, sino una revolución. Para solucionar los problemas de los sistemas actuales, no bastan los cambios superficiales: la educación tiene que transformarse en algo diferente a lo que es ahora. Para ello, debemos desprendernos de las ideas preconcebidas, como el hecho de que todo el mundo deba ir a la Universidad, lo que deriva en una concepción lineal de la educación que no es adecuada. Lo importante no es superar cursos sino desarrollar al máximo las capacidades de la persona.
7.                              7. Hay que cambiar el concepto de inteligencia. Las comunidades humanas dependen de un amplio abanico de habilidades y no pueden apoyarse sobre una única definición de talento. Ese es uno de los mayores retos en el ámbito educativo: cambiar esa definición, cambiar el concepto de inteligencia. La inteligencia es diversa, dinámica e interactiva y, sobre todo, única. El objetivo, por lo tanto, es que la persona encuentre su talento y tenga una dedicación extraordinaria para desarrollarlo.
8.                              8. La educación debe personalizarse y volverse orgánica. El sistema educativo actual sigue un modelo industrial, estandarizado y conformista. Educamos a los niños con las premisas de la comida basura, sin importarnos las características de cada uno, cuando en realidad los talentos y las capacidades son tan diversos como los alumnos. Debemos optar por un modelo agrícola, orgánico: como el granjero, la labor de la educación debe centrarse en crear las condiciones más adecuadas para que el niño crezca y desarrolle sus talentos.
9.                              9. Debemos replantearnos los principios fundamentales en los que educamos a nuestros hijos. Igual que explotamos la Tierra para extraer los recursos que nos interesan, el sistema educativo explota nuestro cerebro para que ejecute unas tareas y desarrolle unas habilidades concretas. La educación del futuro no puede seguir estas premisas, sino que debe valorar a los niños por todo lo que son, también por su imaginación y la riqueza que supone su capacidad creativa.

10.                          10. Para educar hay que alentar la pasión y conmover el espíritu. Hay que crear un movimiento en educación en el cual la gente desarrolle sus propias soluciones con el apoyo de un currículo personalizado. Pero debe hacerse apelando a la pasión, porque cuando hacemos lo que nos apasiona, sea lo que sea, somos felices y nos sentimos plenos.